La investigadora y recién graduada Paula de Andrés Anaya sigue una línea de estudio centrada en el cálculo de la temperatura superficial terrestre mediante procesos geomáticos, en concreto mediante el uso de imágenes satelitales. Esta línea de investigación comenzó con su Trabajo Fin de Grado, el cuál fue galardonado en los premios académicos AECOC en la categoría de “Tecnología Aplicada”.
La importancia de la temperatura superficial terrestre, o Land Surface Temperature, está muy presente en diferentes campos de actuación, tales como en agricultura por su relación con el estado del cultivo, en el estudio de islas de calor, informes de desertificación, o en la estimación de diversas variables de interés ambiental como la evapotranspiración, entre muchas otras.
El cálculo de la temperatura superficial a partir de imagenes satelitales es posible gracias al desarrollo de la tecnología infrarroja térmica y su implementación en los satélites artificiales, como por ejemplo el satélite Landsat 8. Este incorpora los sensores OLI y TIRS, cuyas imágenes en combinación con las de otros satélites (como Terra o Aqua, para la obtención del vapor de agua) permiten obtener la temperatura del terreno con una resolución espacial de 30 metros. Para realizar el cálculo de la temperatura superficial del terreno mediante imágenes de satélite existe una gran variedad de metodologías como por ejemplo los métodos monocanal o single-channel, los cuales hacen uso de una sola banda térmica. Otros satélites, como el Sentinel 3, también ofrecen información para el cálculo de la temperatura superficial, pero con una resolución de 1000 metros. Los satélites Terra y Aqua, con su sensor MODIS, generan productos de temperatura superficial con una resolución temporal muy elevada de 1 o 2 imágenes al día, pero con una resolución espacial de 1000 metros que no las hacen válidas para estudios de detalle.
Los estudios han revelado la importancia de la vegetación a la hora de evaluar la temperatura. Se ha demostrado que el hecho de que exista presencia de vegetación disminuye esta temperatura superficial y de manera adversa sucede si la vegetación desaparece; por zonas deforestadas, en periodos de cosecha, zonas afectadas por incendios… todas ellas presentan elevadas temperaturas superficiales.


Paula de Andrés Anaya
Investigadora de la Cátedra Iberdrola VIII Centenario de la Universidad de Salamanca
