La influencia humana en el sistema climático es clara, y las emisiones antropogénicas recientes de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia. Los cambios climáticos recientes han tenido impactos generalizados en los sistemas humanos y naturales. En concreto, se estima que las actividades humanas han causado un calentamiento global de aproximadamente 1,0 °C con respecto a los niveles preindustriales, con un rango probable de 0,8 °C a 1,2 °C. Es probable que el calentamiento global llegue a 1,5 °C entre 2030 y 2052 si continúa aumentando al ritmo actual (IPCC). Los riesgos relacionados con el clima para los sistemas naturales y humanos son mayores con un calentamiento global de 1,5 °C que los que existen actualmente, pero menores que con un calentamiento global de 2 °C. Esos riesgos dependen de la magnitud y el ritmo del calentamiento, la ubicación geográfica y los niveles de desarrollo y vulnerabilidad, así como de las opciones de adaptación y mitigación que se elijan y de su implementación.
De entre las fuentes de emisiones, el sector transporte presenta un importante papel, siendo el sector que más emisiones generó en 2018, un 27% (Inventario de Emisiones GEI, Ministerio de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico). El tráfico rodado, por sí solo, supone un 25% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero, asociadas al cambio climático. Se estima que un tercio de estas emisiones se generan en aglomeraciones urbanas. Es por este motivo que urge reducir el nivel de emisiones asociado al sector transporte mediante su electrificación con abastecimiento mediante energías renovables, con el objetivo de no contribuir al incremento de la gravedad del cambio climático.
Por otro lado, la contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud. Las principales causas o fuentes de emisión de los contaminantes atmosféricos con afección a la calidad del aire son el transporte, con el foco principal en las ciudades. En este contexto, la movilidad eléctrica aparece como alternativa tecnológica a las flotas de autobús actuales con emisiones nulas de contaminantes atmosféricos.
La interdependencia de los diferentes sectores y sistemas afectados por el Cambio Climático hace que las acciones dedicadas a la mejora del transporte tengan consecuencias, por ejemplo, en la reducción de las condiciones de salud de las poblaciones. Este caso, es especialmente interesante para la ciudad de Ávila, donde el porcentaje de población vulnerable es elevado (la edad media de los ciudadanos es de 47.48 años (2019)). Asimismo, una mejora en los sistemas de transporte de la ciudad, en términos de eficiencia y agilidad de las rutas, permitirá un potencial incremento de su uso, haciendo posible la reducción de las aglomeraciones y un incremento de la actividad para la población abulense en general, favoreciendo las inquietudes y necesidades de la población más joven y los desarrollos laborales de la población activa. Una oferta de transporte público más adaptada a las necesidades y recursos de los ciudadanos reduce la pobreza ya que constituye una eliminación de barreras al empleo al posibilitar los desplazamientos.

Una de las principales prioridades es garantizar que el transporte público sea una alternativa cómoda, segura, eficiente y rentable. Es posible que los esfuerzos locales para la renovación de flotas requieran hoy en día un esfuerzo mayor dado que la electrificación de las flotas requiere un enfoque de sistema, donde el contexto operativo, los costes y las prestaciones técnicas establecen las características de los elementos del sistema. Sin embargo, como se ha mencionado los beneficios derivados de dicha electrificación son numerosos.
Actualmente el servicio del transporte público de la ciudad de Ávila se compone de 6 líneas: 4 lineales, y 2 circulares. Cinco líneas comparten paso en la Escuela de Policía, punto clave como inicio / final de línea en la ciudad. Estas 5 líneas también comparten paso por el Puente de la Estación, que se establece como punto de paso de interés y posible ubicación de un intercambiador. Asimismo, las 6 líneas se cruzan en Calle Hornos Caleros y Paseo de la Estación.

Plano de las líneas de autobuses actuales en la ciudad de Ávila
La flota actual de autobuses de Ávila está formada por 13 autobuses, de los cuales 6 han sido matriculados en 2007, 3 en 2015, 1 en 2016. Los 3 últimos, adquiridos en 2018, son híbridos (eléctricos – diésel).
La OROGRAFÍA y el CLIMA son dos de los factores clave con afección al consumo de la energía embarcada en la ruta recorrida por el autobús eléctrico.
Por ello, el análisis de viabilidad de electrificación de las rutas de autobuses en Ávila implica los siguientes aspectos: análisis de orografía y trazados de líneas de autobuses existentes, análisis del impacto del clima de la ciudad de Ávila en el consumo de las baterías, y determinación de energía mínima embarcada para cada línea.
Teniendo en cuenta la orografía y clima analizados, se han considerado tres escenarios de consumo diferentes para establecer la necesidad de los autobuses con diferente energía embarcada en cada línea de transporte público de Ávila, sin necesidad de una recarga intermedia.

Con el mapeo de la orografía completo y la posible influencia del clima presentes, se establece que:
- Los modelos actuales de autobús eléctrico no presentan limitaciones técnicas que imposibiliten la electrificación de la flota de autobuses urbanos de Ávila.
- Para un estudio detallado del consumo energético (kWh/km) de los modelos de mercado por las rutas propuestas, es necesario contar con la colaboración de los fabricantes y pruebas en entorno real.
- Para el diseño optimizado de la solución eléctrica, es clave considerar todos los elementos (autobuses, infraestructura de recarga, cochera) y coordinar todas las fases.

Susana Lagüela López
Directora de la Cátedra Iberdrola VIII Centenario de la Universidad de Salamanca

