El término monitorización generalmente significa ser consciente del estado de un sistema, para observar una situación de cambios que se pueda producir con el tiempo, para lo que se precisa un dispositivo de medición de algún tipo.
Existen diferentes tipos de dispositivos de medición, como, por ejemplo, sensores de humedad temperatura, radiación solar, presión atmosférica, pH, concentración de CO2, … Gracias al desarrollo de las comunicaciones inalámbricas (internet de las cosas, IoT), se puede acceder a la información de los sensores en tiempo real desde cualquier parte a través de plataformas como ThingSpeak (https://thingspeak.com/).
A partir del registro de datos de estos sensores, los podemos analizar y procesar (cálculo de valor medio, valor máximo, valor mínimo, …) y posteriormente, establecer los diferentes indicadores ambientales.
En el conjunto de los indicadores ambientales, el clima está muy presente debido a la preocupación actual que existe con problemas como son el cambio climático, la contaminación del aire, el agujero de la capa de ozono o la acidificación tanto del suelo como de los océanos, y de manera indirecta dentro de áreas como recursos hídricos u otros problemas como erosión de suelos. Gracias a estos indicadores se hace posible identificar los diferentes problemas ambientales, y adoptar las medidas necesarias para revertir en la medida de lo posible los efectos derivados de los mismos.
Un ejemplo es el problema del agujero de la capa de ozono, descubierto a través de la medición de importantes reducciones de las concentraciones de ozono en dicha capa, identificado a finales de 1970. En el Protocolo de Montreal, se establecieron una serie de medidas para revertir el problema. Los niveles de ozono se estabilizaron a mediados de los años 1990 y empezaron a recuperarse en los años 2000. Se espera que la capa de ozono alcance niveles anteriores a 1980 en torno a 2075.

Figura 1: Evolución agujero de la capa de ozono.
Fuente: https://elblogverde.com/wp-content/uploads/2010/05/evolucion20_thumb.jpg
En España, el organismo encargado de registrar estos indicadores ambientales es la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que almacena las series históricas de las observaciones climatológicas atmosféricas, algunas de más de 150 años de antigüedad. El estudio de tendencias, extremos y variabilidad climática se realiza a partir de estas observaciones.
Además, los parámetros ambientales están muy presentes en otros sectores como la agricultura, dónde se monitorizan para aumentar la calidad y la productividad. Por ejemplo, permiten controlar las condiciones de cultivo dentro de un invernadero, dónde parámetros como la temperatura y la humedad son críticas para el desarrollo de la producción de diferentes cultivos. Esta evolución del sector agrícola se denomina “Agricultura 4.0”, y se basa en disponer de toda la información suministrada por la gran cantidad de sensores, poder centralizarla a través de internet y permitir la toma de decisiones inteligentes basadas en dicha información, bien en tiempo real, bien en diferido.

Fuente: https://qampo.es

Enrique González González
Investigador de la Cátedra Iberdrola VIII Centenario de la Universidad de Salamanca
